Una tarde de invierno, de estas tardes cántabras con lluvia y viento, en las que es mejor contemplar el panorama desde la ventana, se nos ocurrió diseñar un árbol de navidad y así empezó todo. Después del árbol, vino una lámpara, después otra, después un organizador de escritorio… y como estamos rodeados de personas maravillosas, a quienes les encanta lo que hacemos y nos anima pues, ¡manos a la obra! Arreglamos nuestro taller y nos pusimos en marcha y voilá, un pequeño y precioso zoo mitológico fue apareciendo. Como nos encanta estar en el agua, ¿por qué no tener unas tablas en el salón? Así surgieron nuestros muebles, las sillas, los escritorios… En fin, todos estos animalejos se estan haciendo mayores y quieren conocer otros salones, otras oficinas. Nos gusta ver lo contentos que están con vosotros, envíanos una foto de su nueva casa y la compartiremos en redes. |